Bloomberg Línea — Wall Street cerró con fuertes pérdidas el viernes luego de que un nuevo repunte en los precios del petróleo y una liquidación global de bonos alimentaran el temor de que la inflación permanezca elevada por más tiempo y obligue a los bancos centrales a endurecer nuevamente su política monetaria.
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El S&P 500 cayó 1,24%, mientras el Nasdaq retrocedió 1,54% arrastrado por las compañías tecnológicas y de semiconductores, en una sesión marcada por el avance de los rendimientos de la deuda estadounidense y la persistente incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. El Dow Jones Industrial perdió 1,07%.
El deterioro del apetito por riesgo coincidió con un salto del rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años por encima de 4,5%, en medio de una venta masiva de deuda soberana que se extendió desde Japón hasta Reino Unido.
En Estados Unidos, los operadores incrementaron las apuestas a nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal después de dos reportes consecutivos que mostraron una aceleración de las presiones inflacionarias vinculadas al encarecimiento de la energía.

La tensión en los mercados volvió a concentrarse en el estrecho de Ormuz, cuya operación continúa severamente afectada por el conflicto entre Irán y Estados Unidos. El petróleo West Texas Intermediate subió 4,2% y terminó la jornada en US$105,42 por barril, mientras el Brent cerró en US$109,26, consolidando una cuarta semana consecutiva por encima de US$100.
La falta de avances concretos tras la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping aumentó la percepción de que las interrupciones en el suministro energético podrían prolongarse durante varios meses.
Rebecca Babin, operadora sénior de energía en CIBC Private Wealth Group, afirmó que el mercado enfrenta “una ausencia de conclusiones concretas” sobre eventuales presiones de China hacia Irán para reabrir el paso marítimo. Según la analista, los inversionistas continúan intentando interpretar señales contradictorias provenientes de Washington y Beijing.
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El avance del crudo golpeó especialmente a los mercados de renta fija. Los rendimientos de los bonos japoneses a 30 años alcanzaron 4% por primera vez desde la creación de esos instrumentos en 1999, mientras en Reino Unido las tasas de los gilts a largo plazo tocaron máximos de casi tres décadas en medio de una crisis política que amenaza el liderazgo del primer ministro Keir Starmer.
Subadra Rajappa, directora de estrategia de tasas en Societe Generale Americas, advirtió que el mercado de bonos “está poniendo a prueba a la Reserva Federal” y también enviando una señal de alerta al Congreso estadounidense ante el aumento de los costos de financiamiento.
La estratega sostuvo que el comportamiento de la deuda será una de las primeras grandes pruebas para Kevin Warsh, quien asumirá próximamente la presidencia de la Fed.
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En ese contexto, las acciones tecnológicas lideraron las pérdidas en Nueva York. Un índice de fabricantes de chips cayó cerca de 3%, reflejando la presión sobre los activos de crecimiento ante el incremento de las tasas de largo plazo.
“El avance de los rendimientos globales de los bonos es un poco inquietante”, afirmó Prashant Newnaha, estratega senior de tasas para Asia-Pacífico de TD Securities. “Un precio del petróleo persistentemente elevado podría ser el golpe final para los bonos”.
La corrección interrumpió parcialmente el fuerte avance bursátil observado desde marzo, impulsado por la inteligencia artificial, los resultados corporativos y la resiliencia de la economía estadounidense.

Aun así, el S&P 500 acumuló su séptima semana consecutiva de ganancias, su mejor racha desde finales de 2023. Algunos estrategas consideran que el mercado atraviesa una pausa técnica después de varias semanas de optimismo extremo y posiciones muy cargadas hacia renta variable.
Mark Hackett, estratega jefe de mercado en Nationwide, señaló que existen “indicios de un posicionamiento prolongado y un optimismo extremo”, lo que podría derivar en un período de consolidación considerado saludable para las acciones.
Sin embargo, añadió que mientras el entorno macroeconómico y las utilidades corporativas sigan siendo favorables, la tendencia de fondo continúa apuntando al alza.

El nerviosismo también se trasladó al mercado de materias primas metálicas. El oro cayó más de 2% y perforó temporalmente los US$4.520 por onza, afectado por el fortalecimiento global del dólar y el ascenso de los rendimientos reales. La plata se desplomó más de 8%, mientras el cobre perdió cerca de 3% ante las crecientes preocupaciones sobre una desaceleración económica derivada de tasas más altas.
Analistas de ANZ, entre ellos Daniel Hynes y Soni Kumari, señalaron que las expectativas de inflación, el aumento de los rendimientos y la fortaleza del dólar probablemente mantendrán presión bajista sobre el oro en el corto plazo. La entidad incluso aplazó su previsión de que el metal alcance US$6.000 por onza hasta mediados de 2027.
Los estrategas de Bank of America (BAC) advirtieron que el mercado podría entrar en una fase de toma de utilidades ante el deterioro inflacionario y una agenda cargada de eventos de riesgo en junio, incluyendo la próxima reunión de la OPEP, la cumbre del G7 y la primera reunión de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh.
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Michael Hartnett señaló que un escenario con inflación por encima de 4% es “el punto donde los activos de riesgo comienzan a ponerse nerviosos”.
De cara a la próxima semana, los inversionistas seguirán atentos a cualquier señal sobre el conflicto en Medio Oriente y al comportamiento del mercado de bonos, que se ha convertido en el principal termómetro del temor inflacionario global. En Wall Street crece la percepción de que si el rendimiento del Tesoro a 10 años se acerca a 5%, las valorizaciones bursátiles enfrentarán una presión mucho mayor.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar registró su mejor semana desde marzo, impulsado por la combinación de factores que han reforzado las expectativas de que la Reserva Federal vuelva a subir las tasas de interés este año. El índice del dólar acumuló un avance superior al 1,4% semanal.
Andrew Hazlett, operador de divisas de Monex Inc., afirmó que “es una combinación de una nueva escalada en Medio Oriente, que ha impulsado nuevamente los precios del petróleo, y datos de inflación en Estados Unidos más altos de lo esperado”.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina cayeron. El real brasileño (USDBRL), el peso chileno (USDCLP), el colombiano (USDCOP) y el mexicano (USDMXN) retrocedieron, al igual que el peso argentino (USDARS) y el sol peruano (USDPEN).
El mercado cambiario también ha reaccionado a la condición del dólar como activo refugio y al hecho de que Estados Unidos es uno de los principales exportadores de petróleo. Aunque la divisa estadounidense se debilitó brevemente tras el anuncio inicial de un alto al fuego en abril, posteriormente recuperó terreno ante la falta de avances concretos hacia un acuerdo de paz.
Las noticias corporativas del día:
- Bill Ackman reveló que Pershing Square (PSUS) tomó una participación en Microsoft (MSFT) y la convirtió en una de sus principales apuestas, tras aprovechar la caída de 15% de la acción en 2026 por preocupaciones sobre la adopción de Copilot y la capacidad de centros de datos para sostener la demanda de nube. El inversionista afirmó que Microsoft 365 y Azure son “dos de las franquicias más valiosas en tecnología empresarial”.
- Las acciones de Delivery Hero registraron su mejor semana desde la salida a bolsa en 2017 al dispararse 40% ante crecientes expectativas de una posible venta de activos y una eventual desintegración del grupo. El repunte ocurrió después de que el cofundador Niklas Östberg anunciara que dejará el cargo de director ejecutivo antes de marzo de 2027.

- LVMH acordó vender la marca de moda Marc Jacobs a una sociedad entre WHP Global y G-III Apparel Group en una rara desinversión del mayor grupo de lujo del mundo para enfocarse en sus marcas más exclusivas en medio de una desaceleración de la demanda global. Aunque no se revelaron los términos financieros, G-III informó que invertirá hasta US$425 millones en la operación.
- México intensificó las redadas contra conductores de Uber (UBER) y DiDi en aeropuertos del país a pocas semanas del inicio del Mundial 2026, lo que complica el transporte de viajeros en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Las autoridades comenzaron en marzo a retirar vehículos y aplicar multas de hasta 80.000 pesos (US$4.200) tras presiones de empresas de taxis tradicionales.
Esta historia se actualizó al cierre de los mercados.













