Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subieron, pero los inversores que podrían aprovechar esos niveles todavía no aparecen con suficiente fuerza. Para Bank of America (BofA), la explicación está en que los principales grupos de inversores siguen sin mostrar una demanda sostenida por deuda pública, mientras algunos mantienen posiciones que apuntan a nuevos aumentos de las tasas.
Los bancos volvieron a vender bonos después de haber comprado en julio, cuando los rendimientos se encontraban en niveles considerablemente más bajos. A esto se suman las salidas de fondos que invierten en títulos del gobierno de largo plazo y uno de los flujos más débiles registrados por los fondos de bonos respaldados por hipotecas.
La presión también proviene de inversores que siguen estrategias basadas en tendencias. Los llamados CTA (por Commodity Trading Advisors) mantienen posiciones cortas en bonos del Tesoro y largas en dólar después de la reciente venta de deuda, mientras los gestores de activos continúan aumentando sus posiciones cortas, particularmente en vencimientos intermedios y largos.
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¿Quién podría empezar a comprar?
Hay algunas señales de una mayor demanda extranjera, entre ellas compras de inversores privados japoneses y de cuentas oficiales extranjeras. Sin embargo, Bank of America considera que el volumen todavía es moderado frente a la presión vendedora que existe en el mercado.
Los fondos activos redujeron sus posiciones de menor duración, pero solo hasta llevarlas nuevamente hacia niveles neutrales. Eso significa que, aunque algunos inversores comenzaron a reaccionar ante los mayores rendimientos, el movimiento todavía no representa una entrada contundente en deuda de mayor duración.
Para Bank of America, el punto clave es que los rendimientos más elevados todavía no consiguieron atraer una base significativa de compradores. Hasta que un grupo más amplio de inversores esté dispuesto a aumentar su exposición a los bonos del Tesoro en los niveles actuales, el posicionamiento y los flujos seguirán siendo compatibles con nuevos aumentos de los rendimientos.
Por eso, la entidad mantiene su preferencia por una posición de menor duración y por posiciones cortas en las tasas a dos años.
¿Qué significa “dip buyers wanted”?
El título del informe de Bank of America, “Dip buyers wanted”, puede traducirse como “Se buscan compradores de las caídas”. En la jerga de los mercados, un “dip buyer” es un inversor que compra un activo después de una caída de su precio, con la expectativa de aprovechar un nivel de entrada más atractivo.
“wanted” significa literalmente “buscado” o “se busca”. En este contexto, la expresión funciona casi como un aviso: se necesitan compradores que estén dispuestos a entrar después de la caída de los bonos.
En el mercado de Treasuries, una caída de los precios implica un aumento de los rendimientos. La lógica es que esos mayores rendimientos deberían eventualmente atraer compradores. El problema que identifica Bank of America es que esa demanda todavía no aparece en una magnitud suficiente.
¿Qué está mirando Bank of America?
El banco observa que el posicionamiento de los inversores continúa sesgado hacia mayores rendimientos. Las posiciones cortas siguen siendo rentables tanto en el tramo corto como en la parte intermedia de la curva, mientras los CTA mantienen apuestas que apuntan a una continuación de la venta de bonos.
En ausencia de un catalizador que genere una demanda más fuerte, Bank of America mantiene su visión de menor exposición a duración y su preferencia por posiciones cortas en las tasas a dos años.
La conclusión del informe es, en esencia, que los bonos ya ofrecen rendimientos más elevados, pero todavía no hay suficientes inversores dispuestos a comprar en esos niveles. Las compras extranjeras son una señal inicial de demanda, aunque por ahora no alcanzan para revertir la dinámica de flujos y posicionamiento que domina el mercado.













