Los inversores han dado un giro en su perspectiva sobre el futuro económico, volviéndose más pesimistas sobre el crecimiento de Estados Unidos, mientras que se muestran cada vez más optimistas respecto a las oportunidades de inversión en Europa. Según los hallazgos de la última Encuesta Rápida Marquee (encargada por el banco de inversión Goldma Sachs), realizada entre el 3 y el 5 de marzo, 531 clientes institucionales expresaron su creciente preocupación por los riesgos globales y sus expectativas de inflación.
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El informe, elaborado por Goldman Sachs, revela que el sentimiento de los inversores se desplomó en marzo, alcanzando niveles no vistos desde el inicio del ciclo de aumentos de tasas de interés de la Reserva Federal en 2022. Un 62% de los encuestados citó la geopolítica y los aranceles como los principales riesgos, en medio de un contexto de creciente incertidumbre internacional.
La semana anterior, el Indicador de Sentimiento de Acciones de EE. UU. de Goldman cayó a -0,6 desde -0,5, marcando la caída más pronunciada en seis meses desde 2020. Si bien el nivel continúa por encima de los mínimos históricos, el cambio repentino señala un giro notable en el ánimo del mercado.
Además, las expectativas sobre la inflación se han elevado. Alrededor de dos tercios de los inversores, frente al 52% en enero, anticipan que la inflación subyacente en EE. UU. superará el 2,5% a fin de año, impulsada principalmente por los efectos de las tarifas.
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Por otro lado, mientras las preocupaciones sobre una posible recesión en Estados Unidos siguen aumentando, los inversores están cada vez más confiados en el crecimiento de Europa, particularmente en el caso de Alemania, que se ha beneficiado de un notable aumento en el gasto en defensa.
Los motivos
Una caída pronunciada en el sentimiento de los inversores, el desempeño contrastante de las acciones globales y las tendencias cambiantes de propiedad están planteando preguntas clave sobre el futuro de los mercados de acciones de Estados Unidos, afirmó David Kostin, estratega jefe de acciones de EE. UU. en Goldman Sachs, en un informe del 21 de marzo.
Según datos de la Reserva Federal citados por Goldman, los inversores extranjeros poseían el 18% de las acciones de EE. UU. a principios de 2025, frente al 2% en 1960 y al 7% en el 2000. Casi la mitad (49%) de estas participaciones provienen de inversores europeos.
El ojo puesto en el viejo continente
El índice bursátil europeo Euros Stoxx 50, que representa a las 50 empresas de mayor capitalización bursátil en la eurozona, ha subido un 11% en lo que va del año, en contraste con un S&P500, de Estados Unidos, que está más de 1% por debajo del nivel que tenía el 1 de enero.
El pasado 12 de marzo, Goldman Sachs publicó en un informe que sus analistas auguraban para las acciones europeas una subida del 6% extra para los próximos 12 meses.
“Las fuertes ganancias corporativas del cuarto trimestre, el aumento del gasto en defensa y la falta de aranceles directos que apunten a Europa por parte de EE. UU. parecen haber contribuido al auge de las acciones, desde París hasta Frankfurt”, detalló, en aquel momento, Goldman Sachs, señalando, también, que los inversores no estaban preparados para un rendimiento tan fuerte.
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Curiosamente, el banco de inversión había realizado una encuesta a más de 300 asistentes a la Conferencia Global de Estrategia de Goldman Sachs en enero y el relevamiento había encontrado que el 58% de los participantes esperaba que las acciones de EE. UU. tuvieran el mejor desempeño en 2025. En contraste, solo el 8% pensaba que Europa tendría el mejor rendimiento, lo que la convertía en el mercado desarrollado menos favorecido.