¿El Brent está camino a los US$100? La tensión entre Irán y EE.UU. presiona al petróleo

La tensión geopolítica reconfigura las expectativas en el mercado petrolero. El despliegue militar en Medio Oriente y las señales de la Guardia Revolucionaria iraní impulsan coberturas alcistas.

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En la imagen, un tripulante se encuentra en la cubierta del petrolero "Devon" mientras navega por el Golfo Pérsico hacia la terminal petrolera de la isla de Kharq para transportar crudo a los mercados de exportación en el Golfo Pérsico, Irán.
20 de febrero, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — El mercado petrolero volvió a operar bajo la lógica geopolítica. El Brent superó los US$71 por barril tras registrar su mayor alza diaria desde octubre, en un contexto de tensión entre Estados Unidos e Irán y despliegue militar en Medio Oriente.

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El repunte no responde a un deterioro inmediato de la oferta física, sino a la incorporación de una prima de riesgo ante la posibilidad de una confrontación directa, que afecte el flujo de crudo desde el Golfo Pérsico. Cerca de un tercio del suministro mundial procede de la región y alrededor de 20 millones de barriles diarios transitan por el estrecho de Ormuz.

“El repunte del crudo Brent por encima de los US$70 por barril indica que el mercado está fortaleciendo una prima de riesgo geopolítica ya considerable, en lugar de reajustar los fundamentos“, dijo Ole Hansen, jefe de Estrategia de Materias Primas de Saxo Bank. ”En el centro de la ansiedad del mercado se encuentra el Estrecho de Ormuz, uno de los puntos de estrangulamiento más críticos del mundo para el transporte de petróleo".

La dinámica reciente refleja una interacción entre diplomacia, presión militar y posicionamiento financiero. El resultado inmediato ha sido una revalorización del crudo y un encarecimiento de las coberturas alcistas en el mercado de opciones, donde el equivalente a 10 millones de barriles en calls de junio con strike de US$100 cambió de manos en una sola jornada, según reportó Bloomberg. Es decir, ya hay participantes dispuestos a pagar una prima para protegerse o posicionarse ante la posibilidad de que el petróleo toque esos niveles.

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El estrecho de Ormuz como epicentro del riesgo

Las maniobras iraníes y el despliegue estadounidense han reactivado el foco sobre el estrecho de Ormuz, punto por el que circula cerca de una quinta parte del petróleo global. Irán exporta alrededor de 1,5 millones de barriles diarios y cualquier alteración en esa ruta impactaría tanto su propia economía como el abastecimiento internacional.

Desde Bloomberg Economics, Dina Esfandiary y Ziad Daoud estiman que parte del movimiento reciente ya incorpora una prima vinculada al conflicto y señalan que después de que el crudo superara los US$70 por barril, calculan “que alrededor de US$5 se deben a riesgos de guerra con Irán”.

El informe advierte además que, un escenario de escalada con afectación directa sobre infraestructura energética regional podría amplificar el impacto sobre los precios. En ese contexto estiman “que el movimiento del precio del petróleo será cuatro veces la pérdida de producción, potencialmente empujando el petróleo a US$108”. El efecto macroeconómico dependería de la duración del conflicto y no solo de su intensidad.

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Hansen precisa que la mayor parte del petróleo que cruza por el Estrecho de Ormuz tiene que ver con Medio Oriente. “Arabia Saudita exporta aproximadamente 6 mb/d a través del estrecho, Irak entre 3,5 y 4 mb/d, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait entre 2 y 3 mb/d cada uno, Irán entre 2 y 2,5 mb/d, y Qatar envía condensados ​​y volúmenes de GNL. La mayoría de estos flujos se destinan a Asia“, asegura.

Para Saxo Bank, la vulnerabilidad no reside sólo en las propias exportaciones de Irán, sino también en la dependencia de la región del estrecho, pues Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos son las únicas que poseen una infraestructura de circunvalación significativa.

“Esto deja expuesto al mercado global: incluso una interrupción parcial obligaría a desviaciones, picos de seguros y cuellos de botella logísticos mucho antes de que un bloqueo total se convierta en realidad”, dijo Hansen.

La señal militar también influye en las expectativas de negociación. El despliegue de dos portaaviones y activos aéreos amplía el abanico de opciones de Washington, por lo que la posibilidad de una campaña prolongada altera el cálculo de riesgo en los mercados energéticos y financieros.

Esfandiary y Daoud también destacan las señales que ha enviado la Guardia Revolucionaria de Irán, que creen apunta a definir el umbral de respuesta ante una eventual ofensiva, luego de que cerrara por unos días el Estrecho para realizar ejercicios militares. “La Guardia está elevando la apuesta al demostrar cómo podría lucir una represalia ante ataques aéreos estadounidenses o israelíes, su esfuerzo por restablecer la disuasión”, aseguraron.

El mensaje no se limita al frente externo. Esfandiary y Daoud indican que “no todos dentro de la élite gobernante respaldan las conversaciones con Estados Unidos”, lo que refleja divisiones internas en torno a la vía diplomática.

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En ese contexto, los mismos analistas señalan que “aunque los negociadores parecen tener un mandato para ver qué hay sobre la mesa, muchos sectores duros creen que la única carta que Irán aún no ha jugado es la escalada”, lo que introduce un factor adicional de incertidumbre sobre la trayectoria del conflicto.

La tensión en los derivados y el papel de China

El mercado no sólo refleja tensión en el precio spot. La estructura temporal del Brent muestra backwardation hasta 2027 y 2028, una estructura del mercado de futuros en la que los precios de los contratos más cercanos son más altos que los de vencimientos más lejanos. Eso significa que el mercado percibe mayor escasez o tensión de oferta en el corto plazo que en el futuro, por lo que paga más por el crudo disponible ahora, que por el que se entregará más adelante.

Warren Patterson y Ewa Manthey, analistas de ING, consideran que, si un acuerdo parece cada vez más difícil, “también será más difícil encontrar una vía para la desescalada, especialmente tras el aumento de la presencia militar estadounidense en la región”.

Un buque de apoyo con bandera iraní navega junto al petrolero "Devon" mientras se prepara para transportar crudo a los mercados de exportación en Bandar Abbas, Irán.

Para los analistas, la pregunta reside en qué tipo de acción tomará Estados Unidos y cómo responderá Irán, pero también en el impacto sobre China.

Hansen recuerda que el país árabe exporta entre 1,3 y 1,5 millones de barriles diarios pese al régimen de sanciones, con China como destino principal de más de 80% de esos volúmenes, canalizados en gran parte hacia refinadores independientes que adquieren el crudo con descuento.

Esta concentración introduce un elemento de amortiguación en el sistema. Si las exportaciones iraníes se interrumpen, el impacto inmediato sobre la demanda externa se concentra en China. Si el precio internacional se eleva con fuerza, Beijing dispone de margen para liberar inventarios estratégicos y ajustar temporalmente sus compras externas.

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En el plano regional, Asia absorbe alrededor de 80% de los flujos que transitan por el estrecho de Ormuz, con China, India, Japón y Corea del Sur como principales compradores. La exposición física de Europa es reducida, aunque la formación de precios a través del contrato Brent, con sede en Londres, mantiene un alcance global y transmite cualquier disrupción hacia los mercados financieros y energéticos internacionales.

El contrapeso diplomático y el escenario de Citi

Frente al escenario de escalada, Citi plantea una trayectoria alternativa basada en incentivos políticos internos en Estados Unidos y en acuerdos geopolíticos que reduzcan la prima de riesgo.

El banco sostiene que “el presidente Trump ha estado y probablemente continuará enfocándose en reducir la inflación y las tasas de interés en Estados Unidos y mejorar la asequibilidad antes de las elecciones de medio mandato en noviembre”. En ese marco, un entorno de precios energéticos contenidos contribuiría a aliviar la percepción de los hogares sobre el costo de vida.

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Citi también plantea que “un canal a través del cual Estados Unidos puede influir en la asequibilidad es mediante acuerdos de paz entre Rusia y Ucrania y mediante la desescalada o delimitación con Irán, lo que puede contribuir a menores precios del crudo y de los productos petroleros, impulsando un impulso deflacionario y permitiendo más recortes de la Fed de los que de otro modo serían posibles”.

Su escenario base contempla una convergencia del Brent hacia US$60 a US$62 por barril en el verano, con reducción de diferenciales en diésel y gasolina y una moderación de la prima geopolítica estimada entre US$5 y US$7 por barril. El banco asigna 60% de probabilidad a un contexto de presión sin escalada mayor y eventual acuerdo en 2026.

Saxo Bank coincide en que, en el plano político interno de Estados Unidos, el precio del crudo incide de forma directa en el costo de la gasolina, un componente con alta visibilidad en la percepción del poder adquisitivo. Con elecciones legislativas previstas para noviembre, un encarecimiento sostenido del combustible introduciría presión sobre la administración Trump.

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Incluso, si desde el punto de vista estratégico Washington pudiera asumir un repunte temporal del petróleo en función de objetivos geopolíticos, el traslado inmediato a los surtidores reduce el margen de maniobra. “Un aumento sostenido de los precios de la gasolina generaría dificultades políticas. Incluso si Washington puede tolerar estratégicamente un aumento de los precios del crudo, tiene poco interés en las consecuencias visibles para el consumidor”, sostiene Hansen.

En el frente iraní, Esfandiary y Daoud plantean que “la Guardia está señalando que la represalia por cualquier ataque estadounidense no debería limitarse y ser simbólica como la última vez, quieren elevar la apuesta y escalar”, una formulación que refuerza la posibilidad de respuestas con impacto sobre infraestructura y flujos energéticos.

Sin embargo, los analistas coinciden en que la trayectoria final dependerá de la interacción entre despliegue militar, capacidad de disuasión iraní y margen político de la Casa Blanca. Si la tensión se transforma en interrupción efectiva de flujos, el impacto podría superar el nivel ya descontado. Si prevalece la negociación, la prima acumulada tenderá a disiparse.

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