Bloomberg Línea — La calificadora de riesgo Moody’s publicó un informe describiendo los seis escenarios que podrían golpear significativamente a los mercados crediticios en 2026. No obstante, la consultora aclara que ninguno de estos escenarios representa el caso base.
“Nuestro objetivo es mostrar la amplia gama de escenarios posibles que podría derivar en resultados crediticios más negativos”, explica el informe.
1) Fracturas geopolíticas
Moody’s identifica la potencial aparición de un escenario de fracturas geopolíticas como uno de los riesgos con capacidad de deteriorar las condiciones crediticias globales. La agencia menciona, entre otros factores, las acciones de Estados Unidos en Venezuela, las tensiones con Europa en torno a Groenlandia, la guerra entre Rusia y Ucrania y el aumento de fricciones en Asia, en un contexto que describe como más fragmentado y volátil, con grandes potencias actuando en esferas de influencia contrapuestas. Según el informe, cuando estos episodios derivan en riesgos de seguridad o en interrupciones relevantes del comercio, suelen afectar la confianza económica y endurecer las condiciones financieras.
La calificadora señala que, si bien varios episodios geopolíticos recientes tuvieron un impacto crediticio global acotado —debido a la recuperación posterior de los mercados y de la actividad empresarial—, un evento percibido como de alcance sistémico podría generar efectos más persistentes. Entre ellos, menciona fracturas dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o conflictos en Medio Oriente o Asia que involucren economías de mayor tamaño, con potencial para provocar salidas sostenidas de capitales, ajustes en los precios de los activos y tensiones de liquidez. En ese escenario, el aumento de las primas de riesgo elevaría los costos de financiamiento, con un impacto más inmediato sobre emisores de menor calificación, en especial aquellos con exposición transfronteriza o alta dependencia del fondeo mayorista.
El informe también advierte que las tensiones pueden expresarse a través de mayores barreras al comercio y a la inversión, así como de un acceso más restrictivo a insumos estratégicos como semiconductores y minerales críticos. De acuerdo con Moody’s, la competencia por tierras raras y cadenas de suministro energéticas introduce vulnerabilidades adicionales para industrias de países como Japón, India, Estados Unidos y Alemania. En el plano fiscal, la agencia agrega que un aumento de los riesgos de seguridad podría presionar al alza el gasto en defensa, lo que en países con margen fiscal limitado podría desplazar inversiones en infraestructura, salud y educación, con efectos negativos sobre el crecimiento de largo plazo y la sostenibilidad de la deuda.
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2) Resurgimiento de temores inflacionarios
Moody’s plantea como segundo evento que podría afectar al crédito, en caso de darse, el resurgimiento de temores inflacionarios asociado a la transición en la conducción de la Reserva Federal, cuyo actual presidente, Jerome Powell, finaliza su mandato en mayo. Según la agencia, la incertidumbre sobre el próximo liderazgo y sobre cómo interpretaría el objetivo de estabilidad de precios podría derivar en una reacción más lenta de la política monetaria frente a nuevas presiones inflacionarias, con el riesgo de que las expectativas se desanclen.
El informe advierte que un deterioro de los indicadores de inflación podría empinar la curva de rendimientos, en particular en los tramos largos, y aumentar la volatilidad de los activos de mayor duración. En ese contexto, la calificadora señala que una credibilidad más débil de la política monetaria también podría ejercer presión sobre el dólar y generar efectos de contagio a nivel global, dado el peso de los activos estadounidenses en las carteras internacionales.
Moody’s agrega que una combinación de inflación más tolerada y fuerte crecimiento de corto plazo podría distorsionar los precios del crédito, al reducir las primas de riesgo y debilitar la disciplina de asignación de capital. De acuerdo con el informe, una eventual corrección posterior aumentaría los riesgos para el refinanciamiento corporativo, la calidad de los activos y la estabilidad financiera.
3) Corrección en los precios de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial
Moody’s advierte sobre el riesgo de una corrección vinculada al auge de la inversión en inteligencia artificial (IA), tras el fuerte aumento del gasto corporativo desde la pandemia, que llevó las valuaciones de las acciones estadounidenses y la concentración del sector tecnológico a niveles comparables a los de la era de las puntocom. Si bien la agencia destaca que el actual ciclo se apoya en fundamentos más sólidos —como balances corporativos más robustos, un sistema bancario bien capitalizado y una adopción más extendida de la IA—, señala que una decepción en las ganancias de productividad, resultados empresariales por debajo de lo esperado, condiciones financieras más restrictivas o una desaceleración económica podrían desencadenar un ajuste con efectos más amplios sobre la economía.
Según el informe, las empresas emergentes enfocadas en IA serían las más expuestas ante un retroceso del crédito y de la demanda, dado que muchas aún no son rentables y dependen de financiamiento continuo. Moody’s agrega que un exceso de capacidad afectaría las ganancias del sector de semiconductores, aunque compañías como NVIDIA y AMD estarían mejor posicionadas que en ciclos anteriores.
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4) Las ganancias de productividad derivadas de la IA generan pérdidas de empleos
Otro posible factor hipotético que Moody’s plantea es un escenario en el que la adopción acelerada de la inteligencia artificial (IA) impulsa la productividad, pero genera presiones sobre el empleo. La agencia señala que, en economías con adopción temprana como Estados Unidos, la automatización de tareas complejas permitiría reducir costos y aumentar la producción, con efectos transversales sobre distintos sectores.
El informe advierte que una transición rápida podría afectar de forma significativa al mercado laboral, no solo en puestos iniciales, sino también en empleos administrativos y de servicios. Moody’s estima que un aumento de 1% en la producción por hora podría traducirse en la eliminación de alrededor de 800.000 puestos de trabajo en Estados Unidos, elevando la tasa de desempleo.
Según la agencia, el desplazamiento laboral presionaría el crecimiento salarial y el consumo, al tiempo que podría deteriorar las cuentas fiscales por mayores necesidades de gasto social. En el plano crediticio, las empresas más automatizadas podrían mejorar márgenes y flujos de caja, mientras que los sectores intensivos en mano de obra enfrentarían mayores riesgos. Para los prestamistas, un repunte del desempleo implicaría un aumento de la morosidad y mayores pérdidas crediticias.
5) El estrés en el crédito privado genera contagio
Moody’s identifica un escenario de estrés en el crédito privado con potencial de contagio financiero, en un contexto en el que este segmento ganó peso como fuente de financiamiento para distintos tipos de prestatarios. Según la agencia, el rápido crecimiento del mercado, junto con estructuras menos transparentes y vínculos financieros más estrechos, aumenta la probabilidad de que emerjan vulnerabilidades.
El informe señala que aseguradoras y bancos han incrementado su exposición al crédito privado, ya sea de forma directa o a través de préstamos a prestamistas no bancarios, lo que refuerza las interconexiones del sistema. Si bien las entidades más grandes y reguladas cuentan con colchones de capital y marcos prudenciales que podrían absorber pérdidas, la concentración de prestamistas no bancarios eleva el riesgo agregado y la posibilidad de efectos en cadena ante un shock.
Moody’s advierte que, aunque el crédito privado sigue siendo una porción relativamente acotada del sistema financiero, un deterioro en la calidad de estos activos podría afectar el apetito por riesgo y elevar las primas en otros mercados. En un escenario de retiros y ventas forzadas de activos, las valuaciones podrían ajustarse a la baja y amplificar la disrupción, con riesgos de alcance más amplio para la estabilidad financiera.
6) El repunte de los rendimientos de bonos soberanos presiona las posiciones fiscales y ralentiza la actividad económica
Moody’s advierte que un repunte de los rendimientos de los bonos soberanos podría presionar las posiciones fiscales y ralentizar la actividad económica en 2026. La agencia señala que los mercados de deuda pública ingresan en el año con un mayor grado de vulnerabilidad, en un contexto de elevados déficits, envejecimiento poblacional, baja productividad y fuertes necesidades de refinanciamiento, factores que alimentan las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda en varias economías avanzadas.
Según el informe, estas tensiones ya se reflejan en curvas de rendimiento más empinadas, incluso en países donde las tasas de política comenzaron a descender, a medida que los inversores exigen mayores primas para mantener deuda de largo plazo. Moody’s también observa señales de presión en los mercados primarios, con subastas que requieren mayores concesiones y una demanda más débil en algunos soberanos europeos, y advierte que un aumento persistente de las tasas a largo plazo elevaría los costos de financiamiento en un contexto de limitada flexibilidad fiscal.
La calificadora sostiene que un alza pronunciada de los rendimientos en las economías avanzadas se trasladaría al costo de capital en general, endureciendo las condiciones financieras sin intervención directa de los bancos centrales. En los países más endeudados, esto podría dar lugar a una dinámica adversa entre mayores pagos de intereses, deterioro fiscal y pérdida de confianza de los inversores, con riesgos para el crecimiento, la estabilidad financiera y, en el caso de Europa, para la cohesión de la eurozona.













