Los desafíos fiscales e institucionales que enfrenta Mulino en Panamá, según Fitch

La agencia dijo esta semana que el presidente electo enfrenta un camino difícil para abordar los retos fiscales e institucionales

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Bloomberg Línea — El presidente electo de Panamá, José Raúl Mulino, enfrenta un camino difícil para abordar los desafíos fiscales e institucionales que contribuyeron a la rebaja de la calificación soberana del país por parte de Fitch Ratings a ‘BB+’/Estable desde ‘BBB-’/Negativa en marzo, dijo la calificadora en un nuevo informe.

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El político de 64 años, quien asumirá el cargo el 1 de julio, tras su victoria en las elecciones del 5 de mayo, heredará una posición fiscal débil; un creciente déficit en uno de los subsistemas de pensiones; las persistentes incertidumbres en torno a la Minera Copper, que se vio obligada a cerrar el año pasado; problemas de suministro de agua que afectan al Canal de Panamá; un mercado laboral débil; y el descontento popular latente después de años de protestas.

Mulino, quien busca gobernar sin la sombra del expresidente Ricardo Martinelli, se ha comprometido a abordar estos problemas, pero aún no ha proporcionado detalles sobre sus planes para hacerlo.

De acuerdo con Fitch, el tenso contexto social, la fragmentación de la legislatura y las difíciles concesiones políticas pueden limitar su capacidad para lograr mejoras grandes y rápidas. A ello se suma el pronunciado deterioro del perfil fiscal del país en los últimos cinco años, como factor importante en la rebaja de marzo.

El estrecho espacio fiscal plantea una vulnerabilidad particular para Panamá, dada la dolarización y la fuerte dependencia del financiamiento externo, lo que limita su capacidad para manejar shocks futuros.

Las ambiciones fiscales del presidente electo deberían quedar más claras este año, ya que el presupuesto para 2025 y un plan estratégico quinquenal deberán presentarse a finales de año”, dijo la agencia calificadora, al tiempo de plantear que es probable que reconstruir el espacio fiscal requiera reformas legislativas difíciles que han eludido administraciones anteriores.

Otro factor que impulsó la rebaja ha sido el deterioro de la gobernanza.

Fitch considera que los acontecimientos alrededor del cierre de la mina Minera Panamá como una manifestación de los problemas de gobernabilidad y no como una anomalía.

Mulino ha prometido una reescritura constitucional y otros esfuerzos para mejorar la gobernanza, “pero esto podría ser un desafío. El camino hacia la reapertura de Minera Panamá es espinoso, en medio de una sensibilidad social aún elevada y casos de arbitraje pendientes”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha proyectado que el Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá crecerá un 3% en 2024; mientras que el Banco Central dice que, debido a la interrupción de la operación de la mina de cobre, el crecimiento esperado será en torno al 2,5% este año.

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