Bloomberg Línea — Latinoamérica aliviaría parte de las presiones comerciales tras la anulación de los amplios aranceles globales impuestos por el presidente Donald Trump, aunque podría perder competitividad frente a otras regiones que eran castigadas con tarifas más altas.
La Corte Suprema de Estados Unidos anuló este viernes los aranceles globales de Trump por 6 votos a 3 al considerar que el mandatario excedió su autoridad al invocar una ley federal de poderes de emergencia.
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Esta decisión podría aliviar parcialmente la presión comercial sobre América Latina, “aunque la ventaja relativa sería más matizada”, según un análisis previo de Bloomberg Economics.
“En comparación con economías asiáticas y otras regiones que enfrentan aranceles recíprocos más altos, los países latinoamericanos que actualmente disfrutan de tasas más bajas perderían parte de su ventaja competitiva” tras la anulación de los aranceles, en opinión de Felipe Hernández, economista de Bloomberg Economics.
El primer grupo potencialmente beneficiado por esta decisión es el de los países que "ya avanzaron en acuerdos bilaterales o entendimientos sectoriales con Washington", dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
“Economías que ‘hicieron la tarea’ y consolidaron marcos específicos de acceso al mercado estadounidense pueden enfrentar menor incertidumbre relativa frente a un entorno donde el uso expansivo de leyes de emergencia queda limitado”, aseguró el economista del IIF.
En este grupo se pueden mencionar casos como Argentina en ciertos avances recientes, así como socios extrarregionales como el Reino Unido o Japón, que ya habían trabajado arreglos sectoriales o entendimientos comerciales específicos. “Para ellos, el fallo refuerza la previsibilidad del marco negociado”.
El analista financiero Gregorio Gandini consideró que la decisión es “sin lugar a dudas muy relevante”, ya que limita el alcance de lo que el presidente puede hacer a través de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA por sus siglas en inglés), instrumento que “le permite regular importaciones en caso de emergencia”.
A su juicio, el fallo acota ese mecanismo de presión utilizado por el mandatario.
Según Gandini, en el caso de Latinoamérica podría esperarse que Washington recurra a otros mecanismos para sostener su influencia en la región.
También planteó que la estrategia podría centrarse más en condicionar el apoyo que Estados Unidos brinda a estos países, aunque advirtió que, tras el corte de gran parte de la ayuda a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) el año pasado, queda por ver hasta dónde podría llegar ese mecanismo de presión.
Según un informe de ING, “el kit de herramientas de reemplazo es amplio” para la administración Trump e incluye aranceles bajo la Sección 301 (prácticas comerciales desleales), la Sección 232 (seguridad nacional), la Sección 122 (cuestiones de balanza de pagos) y la Sección 338 (discriminación contra las exportaciones estadounidenses).
“De estas opciones, la Sección 122 ofrece la vía más rápida. Esta disposición permite aranceles de hasta el 15% por motivos de balanza de pagos con requisitos procesales mínimos”, explicó ING. “La implementación podría ser casi instantánea”.
Posibles países más beneficiados en Latinoamérica

Fortun dice que para América Latina el impacto puede ser positivo en el margen si se reduce la volatilidad arancelaria.
Una menor discrecionalidad en la imposición de gravámenes amplios disminuye el riesgo de shocks comerciales abruptos que afectan términos de intercambio, flujos de inversión y planificación exportadora.
Sin embargo, explica que el efecto será heterogéneo y dependerá de la estructura exportadora de cada país y de su grado de integración con el mercado estadounidense.
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Bloomberg Economics estimaba que Brasil sería el país con mayor beneficio por la eliminación de los aranceles, ya que eliminar un gravamen específico del 40% y otro recíproco del 10% bajaría con fuerza los costos de exportación.
La tasa arancelaria efectiva promedio sobre importaciones estadounidenses desde Brasil subió a 22,1% en octubre, desde 9,3% en julio y 2,5% en marzo, antes de la aplicación de los nuevos gravámenes.
México también se beneficiaría, especialmente por la posible eliminación del arancel del 25% ligado al fentanilo, aunque seguirían los gravámenes sobre autos y autopartes.
Felipe Hernández señaló que más del 80% de sus exportaciones a EE.UU. siguen libres de aranceles por exenciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con una tasa efectiva cercana a 4,6%.
Detalló que otros países como Argentina, Chile, Colombia y Perú verían los aranceles retroceder hacia niveles previos a abril si se elimina el gravamen recíproco del 10%.
El caso de Brasil

En cuanto a Brasil específicamente, Fortun dice que puede haber beneficios puntuales, pero no automáticos ni generalizados.
Si ciertos aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) afectaban con mayor intensidad a competidores directos en sectores donde Brasil tiene presencia relevante, como agroindustria, minerales o algunos bienes básicos, una eventual normalización del esquema podría mejorar su posición relativa en el mercado estadounidense.
No obstante, advirtió que ese efecto dependerá de qué productos estaban efectivamente cubiertos y de si la administración sustituye esas medidas por aranceles más selectivos bajo otros marcos legales. En su visión, “no es un cambio estructural a favor de Brasil, sino una posible mejora marginal de competitividad en determinados segmentos”.
Una reafirmación institucional
“El fallo es ante todo una reafirmación institucional más que un giro abrupto en la política comercial”, dijo Fortun. “El punto central es constitucional: la facultad de imponer aranceles forma parte del poder tributario, y ese poder corresponde al Congreso. No es un rechazo a los aranceles como instrumento, sino una delimitación del canal legal específico utilizado”.
Fortun explica que la decisión se limita estrictamente a la IEEPA, con lo que la administración todavía dispone de otros instrumentos legales, particularmente bajo fundamentos de seguridad nacional o prácticas comerciales desleales, que sí contienen referencias explícitas a aranceles y procedimientos definidos.
Por lo tanto, “el margen de acción del Ejecutivo no desaparece, pero sí queda más acotado y jurídicamente encuadrado”, apuntó.
Efectos en EE.UU.
Según Fortun, en términos económicos, el efecto más directo se concentra en Estados Unidos. “Si el fallo reduce la discrecionalidad para imponer y modificar aranceles de forma amplia y frecuente, puede disminuir la prima de riesgo regulatorio que enfrentan importadores y empresas con cadenas de suministro globales vinculadas al mercado estadounidense”.
Eso aportaría mayor previsibilidad a decisiones de inversión dentro de EE.UU.
En el margen, si parte de los aranceles se revierte, el efecto sería levemente desinflacionario en bienes transables en la economía estadounidense, aunque no implicaría un cambio estructural en la trayectoria de inflación, comentó Fortun.
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