Mientras BCV registra fin de la hiperinflación en Venezuela, la Canasta Alimentaria Familiar se dispara

De acuerdo al Cendas-FVM, una familia requería 431,71 dólares en diciembre para cubrir 60 productos básicos, lo que representó un incremento de 6,5% en un mes

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Son 60 los productos alimenticios que integran la Canasta Alimentaria Familiar y para la que el venezolano requirió 431,71 dólares en diciembre, de acuerdo a un estudio del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

Mientras el Banco Central de Venezuela (BCV) reportaba el fin de la hiperinflación en el país con el salario más bajo de la región, ubicado en 2,2 dólares al mes, la realidad en los precios reflejados en los anaqueles y en el propio bolsillo del venezolano dictaba lo contrario.

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Óscar Meza, director del Cendas-FVM difundió en su cuenta oficial de Twitter el incremento que tuvo la Canasta Alimentaria entre noviembre y diciembre, con una variación de 6,5%, presentando las frutas y hortalizas como el rubro más costoso, con 19,9% de aumento.

Artículos como la salsa y la mayonesa no presentaron variación alguna, mientras que la leche, los quesos y los huevos tuvieron un incremento de 5,1%, acorde a los datos publicados por Meza.

La tasa referencial manejada por el Cendas para su estudio relacionado con productos alimentarios fue de 4,69 bolívares digitales por dólar, lo que establece en 1,49 dólares el salario mínimo (7 bolívares), sin incluir el bono por alimentación que perciben trabajadores públicos y privados, ubicado en 3 bolívares.

Para instituciones como el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), la Canasta Alimentaria alcanzó en diciembre de 2021 un precio de 370 dólares, siendo este su mayor valor desde haber iniciado su medición. Igualmente se han encargado de desmentir al BCV, asegurando que el ciclo hiperinflacionario se mantiene en el país.

Y aunque refiere que se está cerca de alcanzar el cierre de este proceso, que inició en 2017, la pérdida de reservas internacionales sería el gran sacrificio detrás de ello, sumado a “un atraso cambiario significativo que hace muy barata las importaciones y muy cara la producción nacional”.